Bueno. Por fin he salido por ahí a la búsqueda de bichitos para darle caña al objetivo macro, que el pobre ya tenía telarañas de estar en reposo desde el verano pasado.
Así que aquí os dejo a mi amigo Borislav Eskarabajov oteando el horizonte tras meterse una buena merienda entre pecho y espalda. No es que sea muy fino en la mesa porque, como vereis, va lleno de migas.
Saludos.




