Hola a todos:
No debo tener don de gentes. Soy incapaz de convencer a alguien para que durante quince minutos pose para mí. Como ya dije más veces, cada vez que cojo la cámara todo el mundo sale huyendo.

¿Qué son quince o veinte minutos? Pues nada, no hay manera.
Por cierto: SE ADMITEN VOLUNTARI@S, con par de cañas, tapita de jamón y demás incluidos.
Así que, amigos, uno tiene que buscarse la vida... Y mira tú por donde, me acabo de encontrar con un par de modelos que están siempre disponibles y nunca tienen prisa. Que tienen una paciencia infinita y un variedad de poses ilimitada.

Además, no están particularmente interesados en el jamón y en la cerveza. (¿Qué? ¿Te estás planteando la oferta?

)
Aquí está el primer modelo: el humo. Si, el humo de un simple cigarrillo. Además de ser muy útil para jodernos el pulmón, el humo tiene un comportamiento hipnotizante. Supongo que todos nos hemos quedado más de una vez pasmados observando sus evoluciones.
Lo que aquí se muestra es la estructura fina de una pluma de humo. Cientos de detalles. Sutileza apabullante. (Hablo del humo, no de la foto)

En la era de la fotografía digital, es fácil entender que una vez capturada y revelada la imagen, es sencillo manipularla para experimentar algunos tratamientos. La siguiente imagen está coloreada artificialmente.

La última imagen de hoy está invertida y, también, coloreada.

Hoy inauguro una nueva etiqueta: "Humo". Espero utilizarla en muchas entradas.
La oferta sigue en pie. Un saludo.
Edito: Increíble. ¡Qué inmenso poder tienen un poco de jamón y unas cañas! Unas horas después de escribir esta entrada, comenté mi ofrecimiento con algunas personas y, oh si, terminamos tomándonos las referidas viandas. Lo triste del asunto es que se trataba... ¡de mi propia familia!